SI BOMBARDEAN, QUE BOMBARDEEN

Por Silvana de Prado

 

No se han hecho esperar. No habían acabado de freír en la parrilla de los medios a esa pobre madre del cachete, la de Santander, y ya está circulando por internet la “demostración científica” que necesitaban todos los borregos que la querían prender. ¿Prenderían también a sus propios padres? (Me pregunté el otro día y todavía me lo sigo preguntando). Esta “supuesta demostración científica”, sobre la que quizá ya hayáis leído, acaba de ser arrojada a la población y consiste en una frase- mantra que consiste en la siguiente gilipollez: “un cachete a un niño puede causarle problemas psicológicos”. Los medios le están dando todo el bombo que pueden y más…que viene de la Asociación Americana de Pedagogía, eh? (conocida en su casa) ¿Y por qué me hago eco de tremenda tontería? No por gusto, desde luego, sino porque hay que fijarse en como se mueve la pedagogía moderna… Así, como quien no quiere la cosa, se ha ido estableciendo precisamente de gilipollez en gilipollez. Que esta pedagogía insustancial haya calado en nuestra sociedad no se debe precisamente a su excelencia sino a la decadencia de nuestra sociedad en general. En particular, en el ámbito educativo, habría que poner el foco en la dirección que tomó la formación del profesorado en nuestras ahora Facultades de Ciencias de la Educación en las últimas décadas.

Pues eso, no lo olvidéis, que bajo ningún concepto se os ocurra darle un cachete en el culo a vuestro hijo…¡¡¡o le joderéis la vida para siempre!!! ¿Aunque desobedeciéndote se te escape y se lance a una carretera? Aunque desobedeciéndote se te escape y se lance a una carretera. JA JA JA…

 

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LEYENDAS DE SANTIAGO (I)

Por Silvana de Prado

 

 

Os contaré la historia de un juicio que hizo Santa María en el caso de un peregrino a Santiago. Esta historia nos remonta a la Cantiga de Alfonso X el Sabio que acabáis de escuchar, a la que humildemente os espero acercar de forma más fiel que la interpretación que sucede al vídeo.

Esta es, pues, la historia de un romero que iba de buena voluntad a Santiago de Compostela pero, antes de emprender su viaje, cometió un pecado. Tuvo relaciones con una mujer sin haberse casado con ella. En seguida se le apareció el demonio tomando la forma del mismísimo apóstol Santiago, con la intención de engañarlo. Y el demonio entonces habló: «Peregrino, estoy despagado. Has pecado. Yo te ofrezco la salvación; te ofrezco una manera de evitar el lago (de fuego) del infierno, donde ciertamente sin mi ayuda caerás.» El peregrino, que sin duda pensaba que era Santiago, convencido de que obraba bien, cumplió con todo lo que mandaba cortar (…) acabando por degollarse. Muy pronto cayó muerto en el camino. No tardaron en llegar los demonios para llevarse su alma. Estando en esto, tuvieron que pasar ante una muy hermosa capilla de San Pedro. De allí salió Santiago de Compostela diciendo: «Ay, falsos, no podéis llevaros el alma de mi peregrino. Lo engañasteis con mi semblanza. Gran traición hicisteis. Y, como falsamente ganasteis esta alma, muy poco tiempo la tendréis si Dios me ayuda.» Los diablos, alegres, respondieron « Esta alma hizo banalidades por lo que estamos seguros de que no puede entrar ante Dios; pues con sus propias manos se ha matado.» Santiago declaró: « Como no nos podemos poner de acuerdo vosotros y yo, apelemos, sin más demora, a un juez intachable, a la sin par Virgen María.»

 

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LA BIBLIOTECA DE AULA

Por Silvana de Prado

 

Toda aula que se precie debería tener su propia biblioteca. A los niños les gusta compartir sus propios libros con los compañeros y leer lo que los otros trajeron de su casa, consultar palabras constantemente en el diccionario y poder acceder a las sorpresas que, poco a poco, la maestra va incorporando. Así, de vez en cuando, comparto con ellos materiales a los que no suelen acceder (por ejemplo, artículos de opinión o investigación, revistas escogidas, coleccionables de algún tema que transcurra entre lo específico y lo muy específico, programas y planos de algunos museos, información turística interesante que voy recopilando a lo largo de mis viajes o libros que les puedan interesar- aunque en principio sean más difíciles para ellos-). Aunque cambie de escuela, de curso o de aula, quien cruce la puerta en mi ausencia sabrá que acaba de entrar en mi clase. Se topará con mis ya clásicas alfombras en las que, los que se han portado bien, pueden disfrutar de una forma todavía más especial sus momentos de lectura. Se encuentran dispuestas bajo esa sencilla biblioteca, o en su área de influencia. Como habréis podido deducir siempre consiste en tres estantes. En un nivel inferior, el más accesible, se encuentran sus libros. En el intermedio, los diccionarios. Y en el superior, mis cosas. ¿Qué hacen cuándo acaban cada lectura? La influencia de las tecnologías es tal que cada vez les cuesta más entrar en el libro de papel, adecuarse a su ritmo y no abandonar por el camino. Al principio les cuesta bastante. En realidad nunca se necesitó reposar más lo leído que en la actualidad. Bueno, pues al finalizar cada libro entonces, ya en su mesa, mis alumnos por lo menos, hacen el resumen con portadilla ilustrada y aportando su opinión personal. Y todos van haciendo sus pinitos, los de 6º lo escriben sobre la pauta que hicieron ellos mismos en su día…¡ Y los de 3º también!

“La puerta secreta del Museo del Prado”.

(2ª entrega)

 

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