LA LUCHA CON EL DRAGÓN (FORMACIÓN DEL PROFESORADO V)

“Jorge y el dragón” es uno de estos libros que siempre tenemos en nuestra Biblioteca de Aula. Es un libro atractivo por su texto y sus ilustraciones que suele ser elegido para leer principalmente por los niños ¡por esto de liberar a la princesa!. Es un libro pedagógicamente interesante pues nos brinda la oportunidad de acercar al alumnado a una de las leyendas más importantes y apasionantes de nuestra tradición medieval europea: “San Jorge contra el dragón”. Hace poco, además, reflexionábamos en nuestro blog sobre la importancia de la formación integral del profesorado en todas sus dimensiones (física, mental, emocional y espiritual). Una formación completa y permanente que en realidad le debería que interesar a todo adulto. No os perdáis entonces la entrevista que viene a continuación. Una entrevista en la que Antonio Medrano, desde El Aullido del Lobo (www.elaullidodellobo.com), nos ofrece un enfoque más profundo sobre la lucha contra el dragón no solo a nivel colectivo, sino también individual y siempre trascendente.

CADA GRANO DE ARENA CUENTA…¡PARTICIPA!

* El niño tiene que comer * A los niños no hay que tenerlos entre algodones, la infancia es el primer peldaño hacia el mundo adulto * Al nini ni agua * En casa se educa, en la escuela se enseña * Los niños deben asumir pequeñas responsabilidades en las tareas de la casa * A la escuela se va a aprender * Hay una ética y una estética que tanto padres como maestros debemos transmitir. Ser y Estar * Hay que saber decir NO y mantenerlo * “Hágale un regalo al maestro y al conjunto de la sociedad: Regálele límites a sus hijos”. (El niño sin límites será débil, infeliz y tenderá a la delincuencia). Nunca olvides que la pataleta del ahora contribuirá a su bienestar y bienfacer del mañana * ¿A dónde van los niños sin raíces? Al aeropuerto de Heathrow y poco más. A día de hoy no esperes por los libros de texto, que los niños conozcan nuestra cultura y nuestra historia depende de ti * Nada mejor que los niños educándose en el contacto y en el amor por la naturaleza * Ninguna tecnología podrá reemplazar a un buen maestro * Que no te engañen: Innovación no es sinónimo de éxito pedagógico * La formación específica del profesorado es importante, también la integral (cuerpo, mente, alma y espíritu) * Los padres y el conjunto de la sociedad deben respetar al maestro y su labor, a la escuela y su valor *

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EL QUIJOTE COMO REVULSIVO

Por Gonzalo Rodríguez

(18/04/2016, La Forja y la Espada)

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Quizás como nunca antes este sea el momento en el cual los españoles debamos reencontrarnos con el Quijote… Acercarnos de nuevo a “nuestro gran libro” y hallar en él la clave que nos está faltando. Tanto para entender nuestro destino colectivo como para afrontar el desafío de construirnos como personas verdaderamente libres.

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Para quien lea hoy día El Quijote, entre los numerosos temas trasversales que recoge así como más allá del sentido del humor y las cuestiones más evidentes que traslada, muy posiblemente le quedará una sensación como de cierta lástima. También quizás como de oportunidad perdida.

Lástima por ese hidalgo enloquecido que pierde el contacto con la realidad y lástima de esa sociedad mayormente cínica e insensible que lo hace burla.  Una historia en el fondo triste en la que también puede quedar la sensación de oportunidad perdida u ocasión desperdiciada. Tanto para el protagonista como para los personajes que se le cruzan. Porque don Quijote llena su alma con los paradigmas de la Tradición, el Caballero y el Héroe, pero confunde las cosas y no entiende ese lenguaje de leyendas y mitos en su correspondiente sentido simbólico y metafórico, tomándolo por el contrario en sentido literal. Siendo entonces que choca con la realidad y ésta lo tritura y machaca sin piedad. Pero también oportunidad perdida para ese gran número de personajes con los que se va cruzando y que reconociendo la locura del protagonista, hacen burla y escarnio de él sin reparar sin embargo en la gran verdad que pudiera subyacer a su discurso. Siendo entonces que salvo unas pocas excepciones, la mayor parte de ellos caen en la bajeza o la mediocridad.

Es de este modo que el valor de “Gran Relato” que poseen el Mito y la Leyenda, de narrativa evocadora capaz de despertar el alma a las Verdades de la Vida, queda así fuera de juego. Por la locura de uno y por el cinismo de los otros, siendo entonces que la oportunidad de regeneración y despertar que el Espíritu y la Tradición prometen se pierde.

Hay así en todos ellos una falta de Sabiduría a la hora de entender el discurso de la “Caballería Andante”, y es por ello que éste se mal logra. Y es que toda acción en el Mundo que pretenda dar buenos frutos, debe estar enraizada en la Sabiduría…

Debemos entender de esta manera que la clave del Quijote residirá precisamente, en ese valor simbólico y alegórico del lenguaje del Mito y la Leyenda. Lenguaje que no pretende decirnos cómo es la realidad, sino que pretende hablarnos de las “Verdades de la Vida y el Hombre”. Verdades que precisamente por su sentido espiritual, se trasladan con el lenguaje de la Tradición.

A partir de aquí, aquel que sienta la llamada de “las verdades de la vida” más allá de las comodidades burguesas o las preocupaciones mundanas, se sensibilizará con el lenguaje del Mito y la Leyenda y hará suyos los principios de la “Caballería” y la Tradición. Pero no para chocar con la realidad. No entendiendo el mito literalmente, como si fuera posible encontrar dragones custodiando tesoros bajo montañas lejanas. Sino en ese sentido simbólico que le es propio y que da al sujeto las claves espirituales para construirse auténticamente como persona. Esto es, para hacerse señor de sí mismo y Hombre fuerte y libre. Capitán de su propia vida y paladín de un estilo y una ética, que se viven como fundamento esencial de toda sociedad verdaderamente sana.

Del mismo modo, el cínico que en el Mito y la Leyenda no ve más que la divergencia de éstos respecto de la realidad, termina por darlos la espalda como mera fantasía inane haciendo entonces de la más pura mundanidad, su único horizonte de sentido. El cínico se burla así del dragón bajo la montaña, pues sabe bien que en el mundo real dicho y dragón y montaña no existen, y escapándosele la enseñanza espiritual que el Mito y la Leyenda atesoran, queda entonces abocado a la lectura alicorta, mediocre y en ocasiones rastrera de la existencia humana.

Ya sea el Quijote, ya sean los nobles que lo burlan, ninguno de ellos parece entender así cuál es la propuesta de la Tradición y a ambos de algún modo, la realidad termina por machacar. Ya sea ese don Quijote vapuleado por unos y otros, ya sean esos nobles burlones, decadentes y nihilistas, que en la bajeza que muestran con don Quijote, muestran también su fracaso frente a las verdades de la vida.

Es entonces cuando el lector de la inmortal obra de Cervantes reacciona. Siente lástima de todos ellos pero también, una saludable indignación. Pues en su corazón se despierta la rebeldía de saber que él no es así, y que en él no quedará la oportunidad perdida: Ni se volverá loco y verá gigantes donde no los hay, ni dará la espalda al Espíritu y se convertirá en un cínico sin honor ni vergüenza.

Es en ese momento cuando el Quijote se convierte en un auténtico revulsivo para el alma

Pues sin esa “Gran Narrativa” del Mito y la Leyenda, se hace difícil despertar a las verdades de la vida y sin ellas, el sentido último de la existencia en el mundo real termina por perderse. Y eso es precisamente lo que no estamos dispuestos a consentir…

Porque no queremos la vida gris de la mundanidad que como a don Quijote se nos queda pequeña. Y por supuesto no aceptamos el cinismo y mediocridad de esos que se burlan de don Quijote y hacen de dicha mundanidad, su única referencia vital.

Nosotros somos los que leeremos “el Amadís de Gaula” y ni nos volveremos locos ni lo tomaremos como una mera evasión o fantasía vacía. Muy al contrario encontraremos en el lenguaje del Mito y la Leyenda las Verdades de la Vida y el Hombre y desde ellas, nos zambulliremos totalmente en la realidad. Viviéndola con una intensidad que la mediocridad del cínico no puede concebir y que los desvaríos del loco no le dejan alcanzar.  Unos y otros fracasados y alienados en la prueba y desafío de la existencia humana. Allá donde nosotros estamos determinados a triunfar. A ser y vivir de verdad.

Ese es el revulsivo del Quijote. La enseñanza perenne que nuestro tiempo necesita como agua en el desierto y nuestra juventud debe conocer como faro en la oscuridad.

Un camino de Espíritu y Caballería. Un camino que es enseñanza para la forja del alma en la sabiduría y el vivir auténtico y de verdad. Con la existencia como aventura y como empresa.

No cabrá así en nosotros ni la alienación del que toma los Mitos y Leyendas como realidades.  Ni la ofuscación de quien sin entender el valor simbólico y espiritual de la Tradición, la da la espalda como mera fantasía. Viviendo entonces sin más horizonte que la mera vida mundana.

Nosotros no somos así…

Nosotros queremos vivir en serio y de verdad. Por eso nos rebelamos al leer el Quijote y lamentamos la locura de uno y la bajeza de los otros y a partir de ahí, nos decidimos a triunfar donde todos ellos fracasaron

¿Quieres saber más sobre quienes somos, conocer nuestra historia, entender nuestra época? Entonces La Forja y la Espada es para ti. 

 

¡EL NIÑO QUE HABÍA SIDO ATACADO POR UN LOBO! (Las prisas nunca son buenas)

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Hay cosas que nunca cambiarán. Cada mañana los niños llegan a la escuela, aprovechan para jugar hasta que toca ir a la fila, suben al aula, saludan a la profesora y vacían sus mochilas. Las clases suelen comenzar según la hora prevista salvo cuando sucede algo excepcional. Algo tan excepcional como lo que os voy a contar a continuación. Según iban entrando por la puerta del aula uno de mis alumnos se apresuró a acercarse hasta mi mesa.

-¿Cómo no estás vaciando tu mochila como el resto?
-¡¡Profe, es que ayer fui atacado por un lobo!!. Urgencias y demás
-¿¿Que qué?? (9 de la mañana).

Y fue entonces cuando me enseñó la marca en su mano. Según decía se había enfrentado nada más y nada menos que con el Señor Lobo la tarde anterior. A decir verdad yo nunca había visto una herida como aquella; ese agujero profundo y limpio en medio de su mano tan pequeña era impresionante.
Al principio pensé que era una fabulación, aun cuando sabía que había una buena manada en torno a su aldea. Sin embargo, tras mostrarme la herida a simple vista ya me pareció un colmillazo en toda regla, una buena dentada, y su testimonio comenzó a cobrar fuerza. Pocas veces se presenta una situación tan interesante como esta para que avancen en el conocimiento sobre su entorno y, siempre que sea posible, hay que hacer un cambio en el guión. El niño urbano podrá interesarse más o menos por el entorno natural, al igual que el rural por el urbano, pero conocer la fauna rural y “la fauna urbana” nunca fue más interesante para todos en la actualidad. (El destino, al final, pondrá a mucha gente del campo en las ciudades y algunos urbanitas acabarán echando raíces en el campo, algo que nunca hubieran imaginado en su vida). Pero es muy importante que cada cual conozca su entorno inmediato primero. Por ello el niño del campo tiene que identificar y conocer a ciertos animales, así como el niño urbano tiene que saber que no se debe meter de noche por callejones oscuros, evitar estar solo en medio de aglomeraciones, andar por calles sin gente a plena luz del día o abrirle la puerta a desconocidos.
Bueno, pues allá fuimos con nuestra clase extra de Ciencias Naturales. Para ella me serviría, entre otras cosas y principalmente, de los Cuadernos de Campo del Doctor Félix Rodríguez de la Fuente. Aunque no era fácil intentaríamos dilucidar si se trataba de un lobo (como el niño sostenía), de un can, un lobicán o un zorro.

– Niños, necesitamos silencio para escuchar bien su relato. (La verdad es que les costó callarse. Como es lógico, estaban bastante alterados por el suceso y en sus pequeñas cabecitas volvían a cobrar vida sus vivencias, las menos, o fabulaciones con el lobo).

-Bien. Cuéntanos entonces cómo fue que te encontraste con el lobo y qué sucedió después.
“Como cada domingo íbamos a ir a andar en bici mi amigo y yo, él vive en la aldea de al lado y siempre lo voy a buscar para salir juntos. Ayer llegaba tarde y cogí una corredoira para atajar, una corredoira por la que nunca había ido antes. Por el camino de siempre lleva más. Cuando iba pedaleando a buen ritmo de pronto me salió al paso un lobo y cuando quise reaccionar ya me estaba cayendo de la bicicleta, ¡lo único que quería era librarme de sus fauces!…Aunque me enganchó con un colmillo pude zafarme y salir corriendo como nunca antes había corrido en mi vida, sin mirar atrás, hasta que conseguí llegar a mi casa”- contaba todavía visiblemente exaltado.

-Cuéntanos cómo era el lobo, qué recuerdas. (Entonces le fui haciendo preguntas sobre sus características físicas haciendo hincapié en algunos detalles que diferencian a unos cánidos de otros, con ello están aprendiendo a identificarlos. Mientras tanto voy dibujando su descripción en la pizarra, haciendo lo que ahora se llama un retrato robot). Muchos de mis colegas maestros no se atreven a dibujar, lo que se dice a dibujar, en la pizarra y yo siempre los animo a hacerlo. (En la imagen se puede comprobar que hacer un boceto sencillo y bastante correcto está al alcance de todos. El dibujo siempre será una herramienta útil, motivadora y bella). Prosigamos. Pues una vez acabé el esbozo y lo hubieron observado le pregunté:

– ¿Es él?.
– ¡¡Sí!!.
– ¡¡Es un zorro!!. Lo más probable es que te hayas enfrentado a un zorro, más concretamente a una zorra, por haberte acercado demasiado a la zorrera (sin tú saberlo). Situaciones como estas nos llevan a pensar en que las prisas nunca son buenas y que a veces es mejor el camino conocido que el camino por conocer. Más vale malo conocido que bueno por conocer, ¿verdad, chicos?.

 

Silvana de Prado

 

EL SOLSTICIO DE INVIERNO EN EL AULA. LA CONFIANZA Y EL VALOR DE LA ESPERA

Como Almendralejo nos queda algo lejos, lejos del presupuesto, y quizá sus padres no sean de esos atípicos que aprovechan sus días de vacaciones para aparecer por Huerta Montero al alba con la esperanza de poder vivir uno de los fenómenos más mágicos del año, decidimos darles esta sorpresa a los niños en clase. Trabajaron duro durante el otoño y sin ellos saberlo tendrían su pequeña recompensa. ¿Qué decían mientras contemplaban el Solsticio de Invierno en directo?: ¡¡Qué pasada!!. ¿Qué aprendieron? Entre otras cosas el valor de la espera, de la paciencia. Cuando se les introdujo la sorpresa se les dijo que iba a durar cerca de dos horas y había que verles las caras. La confianza. Aunque estaban condicionados negativamente por la duración del evento hasta conseguir la satisfacción mediante la sorpresa confiaban en su maestra, pues es una de sus figuras de autoridad (lo que ellos expresan en términos de afecto). No nos puede sorprender de ninguna manera que reaccionaran así ante una sorpresa prometedora para la tendrían que esperar durante casi dos horas en reposo. Teniendo en cuenta además que el desarrollo del fenómeno es muy, muy lento y que para apreciarlo en toda su magnitud hay que proyectar en el visionado toda la nuestra atención. Vivimos en la sociedad de la falta de tiempo, del sobreestímulo, de lo perecedero, de lo superficial y de lo efímero. (¿Qué se les puede pedir a los niños si la mayoría de los adultos no son capaces de hacerlo o no disfrutan con ello? La retransmisión de este fenómeno ancestral, cargado de simbolismo, fuerza y belleza pasó por el blog y ya me gustaría saber de los casi 500 que somos cuántos lo vieron de principio a fin, o cuántos por lo menos le llegaron a dar al play). No se puede enseñar a amar nada que no se ame, no se puede enseñar a amar nuestra cultura sin predicar con el ejemplo. Bueno, volvamos a clase, pues estos pequeños al final hasta aplaudieron, estaban entusiasmados. El factor tiempo había pasado de ser una suerte de castigo a algo a tener en cuenta, ahora de forma positiva. (“¡Valió mucho la pena la espera, profe!”). Claro que son más conscientes del valor de la espera cuando hay un objetivo próximo o alcanzable o, como en este caso, disfrutar algo tan agradable como un regalo. También es importante aprovechar otros momentos educativos para mostrarles el valor de la paciencia por la paciencia, del hacer cuando hay que hacer y del no hacer cuando no se debe hacer. En definitiva, avanzar por el camino sin prisa pero sin pausa y que al final se dejen sorprender por los frutos de su laboriosidad gracias al movimiento o al reposo. ¡Qué difícil es que tengan el ansia de hacer, hacer y hacer!…(¡Pues tanto o más difícil es que permanezcan sentados en su silla sin hacer nada, nada más y nada menos que pensar, observar o relajar su mente! ).

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QUERIDOS REYES MAGOS:

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Escribir la carta a los Reyes lleva su tiempo. No solo por las faltas y la expresión sino porque les cuesta entrar en la dialéctica con los Tres Magos de Oriente. Si te descuidas les plantan la lista de juguetes, firman y adiós muy buenas. En la sociedad materialista que vivimos es importante que entiendan que esto no va de vaciar los centros comerciales y que a los Reyes también les gusta que pidamos algo relacionado con nuestra familia, nuestros amigos o con otros miembros de nuestro entorno social más próximo. También es un momento ideal para la introspección y la revisión del año que acaba desde las edades más tempranas: si han ayudado en casaaa, si se han portado bieeen, si se han esforzado lo suficiente en claseee …Luego, los Reyes Magos disponen. (¿¡ Y por qué tengo que poner mi nombre si ya saben quien soy!?¿¡Y por qué hay que contarles si ya lo saben todo!? ¿¡No puedo pedir carbón directamente!?). ¡Saludo y despedida afectuosa, niños! El día en el que escriben “su carta” siempre será un día muy bonito. Todos los niños unidos en torno a una de nuestras creencias más arraigadas, que en estas fechas tan especiales vuelve a mostrar toda su fuerza y  a renovar su energía una vez más. Una creencia que cada niño además siempre hará suya de una manera muy especial. Aunque uno dentro del grupo ya sepa el secreto, aunque lo grite a voces, nada podrá hacer…lo ignorarán, le replicarán o lo mirarán como si estuviera loco. Lo que ellos no saben es que la entrada en el mundo adulto está ahí asomando ya…Unos se resistirán menos y otros más, hay niños que pelearán por conservar su mundo infantil hasta el final. ¿No volvemos acaso de adultos de vez en cuando a rescatar lo mejor de nuestra infancia? Por algo será. No volvemos tanto a por los detalles sino a reencontrarnos con los primeros pasos de nuestra esencia.