“El estado de gracia”

Comienza a sonar esta canción… y de pronto todos los niños sienten que están dibujando mejor la villa medieval, emergiendo así el entusiasmo en el grupo. Si realmente es así lo comprobaré una vez recoja y examine los trabajos, pero a priori ese estado mágico en el que estuvieron imbuidos mientras realizaban la actividad ya les habría llevado a desplegar un sinfín de potencialidades. Cuando la clase está a punto de acabar una alumna se me acerca, tan contenta como sorprendida, para contarme y mostrarme como según yo había comenzado a acompañar el tema por encima, con mi propio instrumento, ella había conseguido realizar la parte más difícil del dibujo; y más tarde comprobaría de qué manera. Al final era cierto, todos lo habían hecho considerablemente mejor. Como también era cierto que esta alumna, por haber conectado además con su maestra, había obtenido los mejores resultados posibles…

Los Diez Mandamientos

figasantiago

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al maestro que enseña a tu hijo.

2. No tomarás el nombre del maestro en vano. Después de padres y abuelos es la siguiente autoridad para el niño y como tal hay que respetarla.

3. Santificarás la labor del maestro, tanto si crees como si no.

4. Honrarás al maestro, por los milagros que obra con tu criatura.

5. No le desautorizarás ante el niño, no le ofenderás, ni le atacarás (en casa, a través de la agenda, mediante el envío de notas, por teléfono, en el propio centro escolar, en los grupos wasap de mamás…etc.) ¡Ni por asomo!. La escuela nunca fue, es o será una taberna.

6. No cometerás actos impuros como: difamarlo (en el pueblo, en el barrio o en las redes), denunciarlo (ante sus superiores o ante la mismísima Consejería de Educación por cualquier chorrada que contemple la modernidad, saltándote además el protocolo establecido por la escuela), entrar en el aula sin su permiso y en su ausencia, manipular los materiales escolares de tu hijo o, ante la ausencia de educación en casa, solicitar informes psicológicos externos sobre el niño para obligar al maestro a exigirle lo que al psicólogo al que le pagaste y a ti os apetezca.

7. No le robarás al maestro el tiempo que invierte en la educación de tu hijo cuando no sea necesario (por cualquier chorrada que contemple la modernidad).

8. No dirás falso testimonio ni mentirás. No se miente sobre el maestro.

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros. El maestro no es la causa de tus problemas,

luego no le desees ningún mal.

10. No codiciarás los bienes ajenos. Deja de envidiar los dos meses de vacaciones de verano del maestro,  el 99% de la población no tendría ni la instrucción ni la paciencia necesarias para hacerse cargo de un puñado de niños durante una sola jornada escolar completa.

Y como no hay 10 sin 11…
11. No tendrás la cara de presentarte en la escuela sin cita previa y pretendiendo ser atentido. En la peluquería puede valer pero en una escuela NO. Cada maestro-tutor es responsable de sus alumnos desde que entran hasta que salen del centro. En efecto, una responsabilidad tremenda. ¿Serás tú quien intente ponerlo en aprietos?. Luego hay que escuchar en las tutorías las urgencias de estos espontáneos que nunca pueden esperar a las tutorías y que te aparecen en el lugar más insospechado del colegio… (¡Que sí, que sí, que algunos ya tenemos material para un buen libro de chistes!)