LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Por Silvana de Prado

 

figasantiago

1. Amarás a Dios sobre todas las cosas, y al maestro que enseña a tu hijo.

2. No tomarás el nombre del maestro en vano. Después de padres y abuelos es la siguiente autoridad para el niño y como tal hay que respetarla.

3. Santificarás la labor del maestro, tanto si crees como si no.

4. Honrarás al maestro, por los milagros que obra con tu criatura.

5. No le desautorizarás ante el niño, no le ofenderás, ni le atacarás (en casa, a través de la agenda, mediante el envío de notas, por teléfono, en el propio centro escolar, en los grupos wasap de mamás…etc.) ¡Ni por asomo!. La escuela nunca fue, es o será una taberna.

6. No cometerás actos impuros como: difamarlo (en el pueblo, en el barrio o en las redes), denunciarlo (ante sus superiores o ante la mismísima Consejería de Educación por cualquier chorrada que contemple la modernidad, saltándote además el protocolo establecido por la escuela), entrar en el aula sin su permiso y en su ausencia, manipular los materiales escolares de tu hijo o, ante la ausencia de educación en casa, solicitar informes psicológicos externos sobre el niño para obligar al maestro a exigirle lo que al psicólogo al que le pagaste y a ti os apetezca.

7. No le robarás al maestro el tiempo que invierte en la educación de tu hijo cuando no sea necesario (por cualquier chorrada que contemple la modernidad).

8. No dirás falso testimonio ni mentirás. No se miente sobre el maestro.

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros. El maestro no es la causa de tus problemas,

luego no le desees ningún mal.

10. No codiciarás los bienes ajenos. Deja de envidiar los dos meses de vacaciones de verano del maestro,  el 99% de la población no tendría ni la instrucción ni la paciencia necesarias para hacerse cargo de un puñado de niños durante una sola jornada escolar completa.

Y como no hay 10 sin 11…
11. No tendrás la cara de presentarte en la escuela sin cita previa y pretendiendo ser atentido. En la peluquería puede valer pero en una escuela NO. Cada maestro-tutor es responsable de sus alumnos desde que entran hasta que salen del centro. En efecto, una responsabilidad tremenda. ¿Serás tú quien intente ponerlo en aprietos?. Luego hay que escuchar en las tutorías las urgencias de estos espontáneos que nunca pueden esperar a las tutorías y que te aparecen en el lugar más insospechado del colegio… (¡Que sí, que sí, que algunas ya tenemos material para un buen libro de chistes!)…

 

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