¡CON LA AUTORIDAD HEMOS TOPADO! (Familia->Escuela->Sociedad)

Por Silvana de Prado

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No vivimos en una sociedad horizontal.

Si no hay autoridad en casa el niño muy difícilmente reconocerá la autoridad del maestro en la escuela. Los años de autoridad en casa y en la escuela son los que le preparan para su salida al mundo. Sus futuros jefes, la Policía, la Guardia Civil, los jueces…no van a negociar con él el castigo ni a regalarle un móvil cuando incumpla alguna norma, falte al respeto, patalee…Se ponga como se ponga. Te encuentras con muchos padres que no han sabido o no han querido ejercer su autoridad en los primeros años y ahora se lamentan. Pues a estos siempre les digo que no vale de nada lamentarse, que está en sus manos y no en las de otros el enderezar a su hijo. Además es su deber como padres. En la mayoría de los casos es bien fácil encontrar por donde comenzar a tirar pues la mayoría de los chavales están rodeados de excesos materiales que nosotros solo tuvimos cuando comenzamos a trabajar o ni eso. Que yo en 5º de Primaria ya tuve a un alumno con un móvil 8 veces más caro y 8 veces mejor que el mío, ¿eh?. Y, bueno, la cuestión de fondo sería para qué necesita un móvil un niño. Una pena que aún no puedan conducir, que a algunos ya les habrían regalado un coche. Los maestros no salimos de nuestro asombro (…). El día que acabe viendo normal que la mayoría de mis alumnos de Primaria (6 a 12 años) tengan zapatillas deportivas de lujo me retiraré de la enseñanza. Lujos por todas partes y te los encuentras bien grandes que todavía no saben ni que no se puede interrumpir…Lo que no podemos tener es un futuro lleno de bebés gigantes que se vengan abajo en cuanto les soplen. Y esto pasa por tener que decirles NO tantas veces como haga falta desde pequeños. Todo empieza en casa.

 

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DE LA LECTURA Y SU MAGIA…

Por Silvana de Prado

 

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Uhm…¿Estará leyendo “Blas de Lezo. El Marino Invicto”?…¡No sé, no sé…pero a mí me da que sí!. (Si quieres leer este cómic imperdible y compartirlo haz clic aquí ).

 

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DEL EDUCADOR Y SU ESENCIA

Por Silvana de Prado

 

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El Educador irradia e imprime una energía propia en el grupo. Encarna además unos valores fundamentales que deben regir su conducta en todo momento, convirtiéndose así en un referente para los alumnos. De suma importancia son estos dos primeros aspectos que ya refrescaba Steiner un siglo atrás. Aspectos que hablan de la necesidad de un cuerpo, una mente, un alma y  un espíritu integrados en la figura del Educador, dimensiones irrenunciables para conseguir el que nunca dejará de ser el fin último de la Educación: La formación integral del alumnado.

El periodo oscuro en que vivimos, como era de esperar, iba a concentrarse en lo menos espiritual (tercer y último aspecto). Tanto es así que de nuestras facultades salen hace décadas un montón de educadores cuya formación gira apenas alrededor de la información, ahora a través de las nuevas tecnologías. En los 90 a algunos ya nos fueron intentando colar eso de que nuestra función principal tendría que ser buscar, gestionar y ofrecer información a los alumnos como si de una suerte de animadores o punto de información turística estuviéramos hablando (…) Sólo hay que ver, por ejemplo, qué es lo que se valora en las pruebas de acceso a la docencia o cómo ya no se escucha a los más jóvenes hablar de aquellos maestros o profesores que dejaban huella…Esta tendencia imparable y en la que nos encontramos inmersos pronto llevará a cuestionar la necesidad del educador…Pensamientos como “si la mayoría de nuestros hogares ya tienen internet, si los bebés ya nacen manejando tablets”…no tardarán en aparecer, si es que ya no lo están haciendo. En definitiva, quienes hayan aceptado ser educadores con minúsculas acabarán su aséptico camino menguados y reemplazados por las máquinas. Tiempo al tiempo. Lo que está claro es que a estas alturas de la película esta reflexión ya no suena a ciencia ficción (…)

En cambio, aquellos que hayan llegado hasta la Esencia misma de la Educación, y hayan comprendido lo que pueden y deben aportar a la sociedad, se mantendrán imperturbables en las coordenadas de su más elevado propósito. Como ya habrían hecho tantos otros en el devenir de la Historia. Este es el único camino posible y fructuoso para aquel que algún día será Educador y para el conjunto de nuestra sociedad.

 

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